lunes, 25 de noviembre de 2013

Mención a la madurez y su relación con ambos sexos

Se suele hablar mucho de la madurez, demasiado, y lo peor es que se suele hacer desde una perspectiva arrogante con la que se da por supuesto que se es maduro, esto es una gran chorrada dado que la madurez es una abstracción que no se puede medir, y mucho menos "alcanzar". Se le llama a madurez al grado de consecuencia que tienen los pensamientos y actos de las personas con respecto a la realidad en la que viven, el problema llega cuando vamos a definir la realidad, la realidad abarca tanto lo material como lo social y lo mental, suele darse el caso en el que la gente desestima la realidad mental al asociar realidad con lo que son capaces de percibir mediante los sentidos.

Las mujeres por ejemplo suelen valorar más la madurez material o social porque su fisiología está mejor diseñada para reaccionar ante el ambiente y el resto de personas, digamos que son de una naturaleza emocional, reactiva, pasiva. En cambio, el hombre al ser de una naturaleza más racional, lógica y activa valora más la madurez mental o abstracta, que tiene que ver con las ideas. Con esto no quiero decir que todas las mujeres sean materialistas y los hombres idealistas, sino que nuestra tendencia natural pura es esa, pero ningún hombre nace 100% masculino ni ninguna mujer lo hace 100% femenina, ahora bien, hoy en día se puede observar como poco a poco se va perdiendo la identidad sexual al igual que la independencia moral y crítica, el ser humano evoluciona hacia una masa homogénea y mediocre. 

Sobre la edificación del espíritu: El parásito

Un individuo suelto puede soportar la vida y vivirla buena, y hasta heroica, sin creer en manera alguna ni en la inmortalidad del alma ni en Dios, pero es que vive vida de parásito espiritual. Lo que llamamos sentimiento del honor es, aun en los no cristianos, un producto cristiano. Y aún digo más, y es, que si se da en un hombre la fe en Dios unida a una vida de pureza y elevación moral, no es tanto que el creer en dios le haga bueno, cuanto que el ser bueno, gracias a Dios, le hace creer en Él. La bondad es la mejor fuente de clarividencia espiritual.
 (Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida)

En el capítulo al que pertenece este fragmento Unamuno nos habla de los parásitos intestinales, seres los cuales ni sienten ni deciden, solo son "víctimas" de las circunstancias del ambiente que los rodea, se nutren y sobreviven gracias a los sentidos de sus portadores. Al igual que existen parásitos intestinales, o lo que es lo mismo, parásitos orgánicos, los hay también espirituales, que no llegan a replantearse jamás que es lo bueno y lo malo; lo correcto y lo incorrecto; lo hermoso y lo horrendo, simplemente se limitan a seguir a ciegas un código moral, estético o social que han aceptado sin dudar a lo largo de su vida, una retahíla de tópicos y formas de actuar estereotipadas carentes de razón concreta, como el movimiento del trabajador que solo aprieta tuercas, sin preguntarse ni de donde ni hacia donde; ni por que ni para que. Al código moral ya masticado que estos hombres-masa reciben, como es de suponer, le falta sabor y le falta esencia, no se cimenta sobre los sólidos pilares de la experiencia y la reflexión, aunque también es cierto que estos pilares en ocasiones se tambalean o nos hacen tambalear, pero eso solo es parte del juego, quizás la más interesante.


El hombre-masa tiende a esperar que las cosas se le den hechas, razona de la forma equivocada, prefiere la conformidad que supone seguir unas pautas claramente marcadas antes que esculpirse a si mismo, y por ello de las desventuras de su vida interpreta que Dios (entendamos Dios como la virtud o la autorrealización) no existe, porque si Dios es el bien ha de pensar que en ausencia de bien Dios no existe, y viceversa por lo que desmontaría el mito de la omnipresencia y omnipotencia del gran jefe. Todo esto es un gran error de perspectiva, puesto que, como dice Unamuno, el hombre crea su realidad y por tanto crea su propia moral y su concepto de la existencia, pero estos pobres diablos están condenados a vivir la vida que no les corresponde, la vida conformista, mediocre y servil que la sociedad demanda de ellos.


 Al igual que el parásito intestinal este mediohombre solo es una victima de sus circunstancias que no tiene el control de su vida ni la conciencia necesaria para tenerlo.

jueves, 31 de octubre de 2013

Paradoja onírica

Sueño que nazco, sueño que crezco, sueño que aún me falta por soñar lo que otros creen no poder soñar, sueño que duermo en mi cama al final de cada ciclo sin saber si lo que hago entonces es soñar o despertar. Y sobre este guión seguiré pensando y soñando para finalmente terminar despertando.

lunes, 27 de mayo de 2013

¿Quienes somos?

A la pregunta ¿Quien eres? la mayoría respondería con su nombre, seguido de una serie de descripciones referentes a un papel que desempeña dentro de la sociedad, ya sea ingeniero, medico, abogado o estudiante de estas estas disciplinas u otras cualesquiera. Pero esas cosas no son  lo que define la esencia de la persona, es solo, como decía antes, un papel dentro de un marco social determinado.

Puede darse el caso en el que se intente llegar un poco mas lejos e intentar definirse mediante adjetivos referidos a su personalidad; Soy Jorge, un chico sincero, sensato, simpático y responsable. Pero estos calificativos solo son mascaras que se usan en función de la situación a la que nos enfrentamos, Jorge deja de ser esto cuando insulta a la televisión viendo el fútbol, o cuando discute con su pareja a gritos. Por no hablar de lo que cambia el carácter de las personas a lo largo de su vida.

Algún "científico" ante la incapacidad para responder a esta pregunta intentará alimentar su ego respondiendo en términos simplistas, algo así como:  somos organismos inteligentes que aprovechan sus facultades mentales para adaptarse al entorno y así sobrevivir y reproducirse.

Pero tampoco me refiero a esto, me refiero a qué somos como individuos únicos, como consciencias independientes del resto de seres humanos. Llegado a este punto he cambiado el quién por el qué, y es que creo que el quién solo define la corteza exterior y las máscaras que nos identifican antes los demás, pero el qué es lo que de verdad me intriga. 

¿Que soy?, yo como individuo, como ente que habita este cuerpo con capacidad para razonar y para preguntarme sobre mi propia existencia, si es que existo, ¿que me garantiza que esto es real? y no es solo un sueño, puede que incluso sea el sueño de otra persona, ¿por qué habito este cuerpo y no el de otro? ¿Quién tomo esa decisión? ¿Tal vez el azar?, pero, si fuese así, si estuviese aquí y ahora por el azar ¿donde estaba antes? Me cuesta creer en la generación espontanea de mi conciencia, he de pensar que al igual que la materia, la conciencia ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Habrá quien diga que nuestro cerebro esta diseñado para pensar así, pero basándonos en la teoría de la evolución no termino de ver que beneficios tiene el hecho de cuestionarse la existencia.

Quienquiera que seas, lector de estos pensamientos, te invito a que reflexiones sobre ello, y si ya lo has hecho ahora sabes que no eres el/la única, lo cual hace más extraña aún esta cuestión.

¿QUÉ SOMOS?

martes, 7 de mayo de 2013

DARWINISMO SOCIAL Y OTROS DESVARÍOS

Poco a poco comprendo los objetivos reales de las élites (aparte de su perpetuación y seguridad), ellos han intentado implantar a lo largo de la historia el orden natural en una sociedad artificial (sea de manera consciente o no). Simplemente dejan a los débiles morir y si de entre los pobres y los desvalidos surgen individuos competentes, capaces de imponerse a las adversidades de una vida desdichada, a las trabas puestas por las altas personalidades, entonces sobreviven los más aptos. En ocasiones han sido capaces de utilizar a estos héroes en su propio beneficio, en otras se les han vuelto en contra y ha supuesto la ruptura de la hegemonía de dichas élites. En los últimos siglos se han vuelto más temerosos y avaros, ahora están menos dispuestos aún a dejar su estatus privilegiado, aunque sea a costa de romper el orden natural de las cosas, el cambio de ciclo. Se están perpetuando gracias a bienes materiales y a la tecnología, una estirpe noble y culta portadora de los grandes conocimientos de la humanidad tornada en una panda de ineptos, mentirosos y corruptos que manipulan a las masas para que no sean conscientes del mundo en el que viven, es más, han sido capaces de hacerles amar y aceptar un mundo donde sin dinero no tienes derecho a vivir. Pero están destinados a caer por el peso de la podredumbre de sus palabras y actos, está por llegar un día en el que el pueblo se cobrará venganza, sin piedad, ojo por ojo, diente por diente. Aún quedan años para que eso ocurra, aún quedan años de decadencia disfrazada de progreso, pero cuando llegue el día no habrá policía que les proteja, ni tecnología que les respalde, y será entonces cuando caerá sobre ellos todo el peso de la ecuánime justicia. 

De este modo se restablecerá el equilibrio para posteriormente volver a caer desde lo más alto (como ya ocurrió en la edad clásica y en el renacimiento), y así en una danza eterna sin un destino aparente.